lunes, 14 de febrero de 2011

Hoy igual que siempre

siempre me has visto,
cuantas veces has leído en el libro de mi persona,
tantas distancias que has superado en mi ausencia,
las del cuerpo y las del corazón,
un montón de regalos diarios en horas de teléfono,
de kilómetros en horizontal porque me dan vértigo los aviones,
de coches con combustible eterno,
de horas a la pilla y de palabras a la pata coja,
de los caramelos de beso que tanto le gustan a mi boca.
por todo esto y por lo que me callo
prometo estar siempre a tu lado


lunes, 10 de enero de 2011

Á fresca de xaneiro

te odié un instante por negarme mi futuro,
pero el siguiente instante ya no tenía futuro,
dos instantes más tarde mi cabeza me felicitaba,
ahora, con mi culo bien preso a la vida
y mis pies en unos buenos tacones,
me da pena lo que fue y no añoro el 'podría',
no hay 'y sis' en mi mesa,
y dos pasos a la izquierda
de la puerta para fuera, me invitan largos caminos
para estrenar mis zapatos nuevos,
y aunque el perdón aún me sabe muy caro,
el querer aún es una hermosa palabra
que se ha quedado colgada en la pared de los trofeos,
los tuyos y los míos, algún día me olvidaré de mirarla.
amor, palabra, la cantidad sin calidad no vale de nada.

martes, 26 de octubre de 2010

Á FRESCA

Así nacín, cos primeiros ventos de outono disposto a levarme a tristura e os malos antollos.
Así ficarei, na esquina de calquer estante da memoria para recoller a basura do espíritu.

Una historia interminable

Siempre había sido un romántico así que se negó a quedarse sentado en aquel bar esperando a que ella apareciese. Cogió su guitarra y salió en su busca. No sabía su nombre ni dónde encontrarla, solo recordaba sus hermosos ojos y el embriagador perfume que la acompañaba impregnándolo todo la noche anterior. Comenzó a recorrer las calles, un paso tras otro, una hora tras otra, hasta que se reconoció perdido en el mar de asfalto de su ciudad, la misma que ahora se le presentaba desolada y solitaria sin ella, no sabía su nombre pero si que la echaba de menos sin conocerla. Vencido ante la idea estúpida que se le había ocurrido ya no recordaba hace cuanto tiempo en aquel bar decidió regresar al pequeño tugurio en el que vivía, por así decirlo, traspasado por la sensación de vacío que el recuerdo de aquella mujer había dejado. Desizo su camino, giró infinidad de esquinas, largas calles mojadas un instante antes, pasaban bajo sus pies, un paso... dos pasos... hasta que apunto de sacar el mundo con sus llaves colgando del bolsillo, su mirada reconoció unos ojos que ya pertenecían a su más hondo anhelo. No fue necesaria ni la más breve palabra, los dos sabían que habían compartido la misma búsqueda, las mismas calles, la misma necesidad que al fin los había puesto en el mismo camino.

Para ti, el final de mi camino

jueves, 30 de septiembre de 2010

De cómo se despide una ciudad

Cuando te vayas no te olvides de mis piedras,
del toque nostálgico de mis campanas,
del sonido eterno de la gaita,
de mis noches, de mis madrugadas,
de las vivencias en tu mirada,
de la lluvia con o sin paraguas,
de la que moja o de la que embriaga,
de todo lo que soñaste bajo mi cielo,
de todo lo que en mi echaste de menos de aquella tierra,
de todas las botellas en las que no coge el mar,
de 'Plata', por que es muy grande y está demasiado lejos,
de los que no te olvidarán,
de lo que bien que quedas en este cuadro,
de que resido ya en tu piel bronceada.
Cuando te vayas no te olvides de llevarme en tu mirada.

Para Claudia

sábado, 14 de agosto de 2010

SANTIAGO DE CARA



La religión hecha tiempo,

Agua, frío e inquietudes varias,

Un espíritu ligado a un paraguas,

Un color monocromático envuelto en melancolía,

El regalo de un dios pagano a un pueblo-mito o mitificado,

Un dolor de pies de varios siglos,

La peregrinación hacia la promesa de un fantasma,

Unas cenizas que no se ven,

La fe de un ciego que no quiere ver,

Camino de piedra asesino de tacones,

El alivio en la desesperación del descreído,

Bochorno en las noches de verano,

La tormenta de estío enjabonando culpas,

Escondite del diablo,

Columnas-bastón confidentes del alcohol,

Hogar de prostitutas verbales,

Mujeres que se venden a cambio de almas

Que llevarse a la boca del cielo,


Un no sé que de arrepentimiento en el último minuto,

Un giro a la izquierda o a la derecha,

La propietaria del salón de mi casa,

Nido de santos hombres que olvidaron rezar,

Un pecado hecho campanada,

El arrepentimiento que nunca se arrepintió,

La existencia más cómoda del mundo,

Ciudad-estado que quiso ser Atenas,

El inconformismo del ’68,

Estudiantes que supieron morder lenguas ajenas,

Padres extraditados del pueblo vecino,

Ilusiones que llegaron a un puerto sin mar,

La lluvia que moja pero no ahoga,

El sonido omnipresente de una gaita,

El baile infinito de las 0:00 a las 12,

Un punto sin ley que quisiera gobernar el mundo,

Una voz que habla por las estrellas,

Una concha internacionalizada a la fuerza,

Un tú y otro sin rumbo fijo,

Un ‘qué más da el camino’,

El grito de una torre cansada de tocar,

Las historias que solo conoce el ciudadano,

Escuela de músicos, pintores y artistas varios,

Sacristía de secretos bajo llave,

Una llave sin cerradura,

La parranda más larga del mundo,

Lugar de encuentro del que se olvida del tiempo,

Cloaca de cotilleos y cotillonas,

Estudios antiguos que solo a los curas obligan,

Golosina de modernidad deudora de la vejez,

Poema libre que solo cambia de forma,

Contenido que solo cambia con el escritor,


Cementerio secular de vidas pasadas,

Un réquiem y una lágrima de luto por lo que acaba,

Una moneda oxidada en el fondo de la fuente,

Un anuncio publicitario con ánimo de inmortal,

La inmortalidad sostenida que sólo posee la piedra,

Un bálsamo para el alma cansada,

Enjambre malsano de los herederos del humo,

Una pandilla de charlatanes y vagos de la curia romana,

Legión de bares y satanases,

Caja de disculpas que nunca se pagan,

Archivo de promesas que nunca llegan a nada.

Por Hiseu D'Artous

viernes, 13 de agosto de 2010

tengo miedos en los ojos
descarrilando por las vías de mi lacrimal
en forma de lágrima parduzca y entrecortada.
sale humo de mis pequeñas orejas
a la espera de que los que están lejos
deduzcan el estado de ánimo de este tren.
llega con un poco de retraso
porque en la estación no lo espera nadie y
qué mas da!, no habrá viajeros que recoger, nunca más,
el revisor late despacio chequeando
cualquier fallo en el mecanismo, ya viejo y gastado
del corazón de la potente máquina
cada vez más negra y dura que al comienzo, cuando inició su camino.
'No hay billetes!' te dige, 'tendrás que esperar al próximo',
'ya no se vende destino a ninguna parte',
seguirás con tu nostálgica cadencia, entrañable y constante,
hasta ir apagándote de a poquito con los rieles puestos,
como los legendarios de la historia,
esa de la que en breve formarás parte.
y si lloras hazlo con cuidado,
que aún ayer te han pintado de tristeza.